“PROPÓSITOS 2019” (1º)

 

Llevamos dos semanas del año y ya empieza a hacérsenos cuesta arriba. Estamos empezando a incumplir nuestros propósitos de ponernos en forma, aprender inglés y llevar las cosas al día. Tal vez el error está en fijarnos unos objetivos con los que no estamos 100% comprometidos.

El propósito más habitual que nos fijamos todos los años es el de cuidarnos más físicamente: apuntarnos a un gimnasio, hacer dieta y cuidar nuestro aspecto (ropa, peinado, etc)  pero la verdad es que hay una tendencia general a dejar de lado el cuidado de nuestra salud mental.

Ya lo decía el poeta romano Juvenal en sus Sátiras “Mens sana in corpore sano” que en su sentido original hace referencia a la necesidad de orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado, y que refleja la necesidad de dedicarle tiempo tanto a la mente para estar equilibrados emocionalmente, como al cuerpo para estar fuertes físicamente.

 

¿Pero, cómo cuido mi salud mental?

Primero debemos entender que mantenernos sanos mentalmente nos proporciona la capacidad para enfrentar y adaptarnos a las situaciones y demandas ambientales, por tanto, no es tanto buscar la clave de “la felicidad y el autoconocimiento” sino aprender a seleccionar cogniciones, emociones y conductas de nuestro repertorio para afrontar los retos del día a día, desde cosas sencillas como el tipo de lenguaje con el que nos debemos hablar a nosotros mismos cuando nos miramos al espejo y quizá queramos cambiar algo, hasta la forma en la que tratamos con las personas de nuestro entorno pasando por la gestión interna de nuestras emociones y el autocontrol cuando nos enfrentamos a una tarea que nos supera pero debemos realizarla sin opción.

La principal clave a tener en cuenta en el incremento de nuestra salud mental, es también aplicable al estado físico de nuestro cuerpo. Para estar en forma físicamente, debemos dedicarle tiempo al entrenamiento con ejercicios físicos y dieta, y para estar en forma psíquicamente, también debemos dedicarle tiempo al entrenamiento cognitivo.

 

¿Qué implica el entrenamiento cognitivo?

Continuando con la comparativa al ejercicio físico, el entrenamiento de la psique abarca una serie de “ejercicios” de los que hablaremos a continuación, y una “dieta” que no se refiere a otra cosa que aprender a identificar que situaciones, personas y rutinas de nuestro entorno, crean y mantienen un estado cognitivo tóxico que nos hunde. Eliminar dichos puntos negativos ya repercute positivamente en nuestro estado de ánimo y nuestra salud mental, pero a mayores es importante incorporar una serie de buenos hábitos.

La propuesta que hacemos desde el gabinete ETAPAS va incluso más allá, de modo que en lugar de tomarlo como propósito de inicio de año, lo conviertas en hábito duradero, por lo que cada mes, habrá una publicación referida a un hábito nuevo que te proponemos incorporar dicho mes.

 

Este enero, comenzamos con:

Trabaja tu sentido del humor:

A veces nos tomamos con excesiva seriedad cualquier cambio en nuestra rutina, cualquier detalle que se escape a nuestro control, pero lo ideal es aprender a cambiar el chip y seleccionar que cosas merecen que nos preocupemos y que cosas no son tan catastróficas como para poder darle un tinte de humor. “Reir  cura el corazón” puesto que liberamos estrés (libera endorfinas), atraemos gente (valor social) y ayuda a relajarse.

Por tanto, incluye el sentido del humor en tu día a día y notarás que “cuando te ríes de algo que te ha molestado, pierde el poder sobre ti” (Eric Ralf)

 

¿Te animas a sumarte a nuestro plan para el 2019?

 

Holden, R. 81993). La risa la mejor medicina. Barcelona: Ediciones Oniro.

Martin R.A. La psicología del humor: un enfoque integrador. Madrid: Orión Ediciones; 2008.

Panish, J. (2002). Life satisfaction in the elderly: The role of sexuality, sense of humor, and health. Dissertation Abstracts International, 63.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *