¿Tengo demencia? – (2º)

En la primera publicación de esta serie sobre demencias, vimos las diferencias entre un envejecimiento normal/sano, y un envejecimiento patológico como en el caso del deterioro cognitivo leve y las demencias (http://www.gabineteetapas.com/Blog/blog/2019/02/25/envellecemento-normal-vs-patoloxico-1o/).  Planteamos además una clasificación con los tipos de demencias, pero antes  de verlas en profundidad, debemos entender cuales son los síntomas compartidos por las demencias y de esta forma aprender a detectarlos.

La percepción de déficits a nivel cognitivo, es común tanto en el envejecimiento sano como en el patológico, por lo que no tiene que alarmarnos en un primer momento. En la vida existen múltiples factores que nos afectan y pueden implicar la disminución de la “agilidad” mental, de la velocidad con la que procesamos información, y las habilidades de retención de dicha información, como son el estrés, los problemas de salud, el cansancio, etc. Uno de esos factores es la falta de estimulación cognitiva diaria intensa que ocurre cuando las personas comienzan la jubilación y no tienen por obligación que enfrentar ciertos retos cognitivos diarios comunes en la vida laboral. Además, con la vejez pueden llegar inconvenientes físicos como la pérdida de visión y audición que da lugar también a una disminución de las habilidades atencionales y geralmente implican cierto aislamiento social si los déficits dificultan por ejemplo mantener conversaciones al no oír correctamente. Por lo tanto, los motivos por los cuales en la vejez percibimos dificultades para concentrarnos, memorizar, evocar información y resolver ciertas tareas no tienen necesariamente que ser debidos a una patología neurodegenerativa, pero igualmente merecen nuestra atención. Debemos adquirir el hábito desde jóvenes de cuidar  nuestra salud en todos los aspectos, incluyendo ejercitarnos cognitivamente en todas las etapas y prevenir el deterioro cognitivo.

 

¿Y cómo diferencio si las dificultades cognitivas que detecto en mi o en alguien de mi entorno son normales debido a la edad, o son patológicas?

La respuesta “breve” la vimos en la primera publicación de esta serie, y se refiere al grado de interferencia de estas dificultades en  nuestra vida diaria y su frecuencia. Cuando nos impidan llevar a cabo alguna tarea, y no sean puntuales debido al cansancio, al estrés u otro factor similar, sino constantes, es recomendable acudir a un profesional para una evaluación en profundidad. Una demencia establecida se caracteriza por una serie de síntomas cognitivos y conductuales que varían ligeramente de una demencia a otra (patrones lesionales), y de un individuo a otro (curso evolutivo) según las áreas cerebrales que se vean comprometidas, e incluyen alteraciones en el razonamiento, la atención, la comunicación y la memoria. Sin embargo, no ocurren de un día para otro, sino que son progresivas y  comienzan con síntomas que nos pueden servir de alarma para detectar su inicio.

1. Cambios en la memoria a corto plazo, que suelen ser sutiles, afectando a la memoria reciente (que desayunaron, donde dejaron un objeto hace minutos, donde debían ir ese día…) pero no a los eventos ocurridos hace años.

2. Cambios en el estado de ánimo y la personalidad debido a que la enfermedad afecta al juicio y la percepción de uno mismo.

3. Apatía o pérdida de interés en la realización de actividades y compañía que antes disfrutaban.

4. Ser repetitivo tanto co tareas (limpeza), rutinas (afeitarse) y conversaciones (repetir preguntas despues de ser respondidas).

5. Dificultad para

  • Encontrar las palabras correctas y usarlas adecuadamente para comunicar algo, con la consecuente dificultad para seguir y participar en conversaciones, entender programas de televisión, y contar historias….
  • Reconocer caras, lugares, direcciones y situaciones familiares.
  • Completar las tareas complejas y adquirir nuevas rutinas y adaptarse a los cambios, generados por la dificultad de recordar nueva información.

 

 

 

 

Alberca, R. y López Pousa, S. (2010). Enfermedad de Alzheimer y otras demencias (4ª Edición). Madrid: Panamericana

Cabeza, R., Nyberg, L. y Park, D. (2005). Cognitive Neuroscience of Aging. Linking Cognitive and Cerebral Aging. Oxford, UK: Oxford University Press

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