Reserva Cognitiva (Demencias – 4º)

Cuando empleamos este término, nos referimos a la capacidad de preservación de la memoria, que permite “disimular” los síntomas del deterioro cerebral propio de enfermedades neurodegenerativas como las demencias mediante la optimización de los recursos cerebrales. De este modo, una persona con alta reserva cognitiva tardaría más en mostrar síntomas de demencia que una persona con menor reserva.

 

¿Cómo es esto posible?

Este enlentecimiento del deterioro se debe a que las personas con mayor reserva presentan más habilidades cognitivas para compensar los déficits conductuales y las funciones cognitivas disminuidas por las lesiones cerebrales propias de las demencias. Por desgracia, en etapas avanzadas de demencia, cuando el deterioro cognitivo es tan grave como para no poder emplear estas habilidades compensatorias, también presentarán un alto grado de dependencia como el de otras personas con menor reserva.

¿Cómo se aumenta la reserva cognitiva?

Se cree que la reserva está vinculada al grado de estimulación física y mental de un individuo, por lo que factores como la educación formal, un trabajo cognitivamente demandante y el hábito de leer, resolver acertijos de lógica y en definitiva hacer uso de las funciones cognitivas (atención, memoria, solución de problemas…) contribuyen a ampliar esta reserva y por tanto son un factor de protección frente al deterioro cognitivo. En un vistazo más en profundidad nos encontramos principalmente cuatro factores de protección, que son la actividad física moderada y frecuente, la estimulación cognitiva, el mantenimiento de redes sociales y de ocio y el bilingüismo:

La estimulación cognitiva es especialmente importante a edades tempranas para facilitar el desarrollo de redes neuronales aunque debe mantenerse durante toda la vida. Una de las principales formas de estimular las funciones cognitivas es a través de la educación formal, pero el mantener el hábito de leer, hacer crucigramas, conversar, investigar y aprender cosas nuevas, los juegos de mesa y otras actividades que realizamos a lo largo de la vida, también contribuyen a este propósito. Del mismo modo, profesiones en las que se empleen el lenguaje, las matemáticas y el razonamiento de forma constante también protegerán las estructuras neuronales frente al deterioro.  Del mismo modo, la actividad física en forma de ejercicio aeróbico ligero favorece el buen riego sanguíneo cerebral y por tanto su correcto funcionamiento.

El mantenimiento de una buena red social de apoyo permite no solo mejorar el estado de ánimo sino reducir las probabilidades de desarrollar síntomas demenciales al ser en sí misma una forma de mantener la estimulación cognitiva al implicarse en actividades de ocio y conversacionales frecuentes.

Por último, el Bilingüismo es considerado factor protector debido a que la competición entre idiomas que se da en estas personas favorece el desarrollo de mecanismos de control atencional que derivan en la mejora del funcionamiento cognitivo.

 

A continuación queda un enlace a un video explicativo con más información sobre este tema:

Resultado de imagen de logo video              https://www.youtube.com/watch?v=lB8558yqiSc

 

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas:

Fernández del Olmo, A. (2016). Impacto del estilo de vida y la educación formal sobre el estado cognitivo de personas mayores sanas.

Lojo-Seoane, C., Facal, D., & Juncos-Rabadán, O. (2012). ¿ Previene la actividad intelectual el deterioro cognitivo? Relaciones entre reserva cognitiva y deterioro cognitivo ligero. Revista Española de Geriatría y Gerontología47(6), 270-278.

Rodríguez-Álvarez, M. & Sánchez-Rodríguez, J. L. (2004). Reserva cognitiva y demencia. Anales de psicología, 20: 175-186.

Bialystok, E., Craik, E. I. & Freedman, M. (2007). Bilingualism as a protection against the onset of symptoms of dementia. Neuropsychologia, 45: 459-464.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *