Propósitos 2019 – Julio (7º)

Llegamos al séptimo mes en esta serie de propósitos para mejorar la salúd mental, enhorabuea por el trabajo realizado este medio año!. Hasta ahora trabajaste la importancia de incluir el sentido del humor,  el ejercicio físico y el  ejercicio cognitivo en el día a día, trabajaste en aumentar tu autoestima,  analizaste y modificaste la forma de enfrentarte a los conflictos y en este último mes te centraste en tus relaciones sociales, aprendiendo a identificar las de calidad que aportan cosas positivas a tu día a día.

E esta ocasión hablaremos de la importancia de responsabilízarse de los actos propios, los buenos y los malos.

El motivo por el que es relevante trabajar este aspecto radica en que todo acto tiene unas consecuencias, que a veces son buenas y as veces son malas y a veces implican a una sola persona pero a veces afectan a muchas, por lo que tenemos que tomar conciencia de como a veces proyectamos problemas internos en otras personas con las que nos relacionamos.

 

 

Centrándonos en la responsabilidad emocional, pensemos un segundo en el hecho de que cuando las personas están tristes, enfadadas, frustradas…tienen la tendencia a atribuir la responsabilidad de como se sienten a otros y cuando son los otros los que se sienten mal, se atribuyen la causa del mal ajeno. Ambas posturas suponen una carga irresponsable para el desarrollo personal, lo adecuado es asumir la responsabilidad de las cosas que nos suceden, aprendiendo a gestionar las emociones como la rabia, los celos la ira y la tristeza con el fin de controlar cada uno su bienestar propio sin depender de los demás. No se trata de “no molestarse nunca” si no de dirigir esos enfados, esos sentimentos “negativos” hacia el crecimiento personal, evitando recrearse en los dramas personales que no llevan a ningún sitio y buscando soluciones reales.

 

Por otro lado, en cuanto a  la responsabilidad de nuestros actos, pensemos en primer lugar a la atribución que hacemos de un tipo concreto de actos propios que nos implican solo a nosotros: los logros y os fracasos….a veces los considerámos como consecución propia (atribución/locus interno) y a veces como efectos ajenos (atribución/locus externo).  Es necesario entender que cuando alcanzamos una meta por nuestros actos debemos darnos el reconocimiento merecido y cuando fracasamos intentando conseguir algo, no se debe a la influencia externa si no  a errores nuestros por los que no tenemos que machacarnos sino aprender de ellos para la próxima vez alcanzar el objetivo. En segundo lugar y en esta ocasión haciendo referencia a actos que implican también a otras personas pensemos un segundo en el proceso que hay detrás de las discusiones con otros y de las críticas malvadas que puede hacer una persona sobre otra…ambas situaciones suelen originarse como consecuencia de una emoción intensa como la ira llegando a decir cosas que en otro momento de tranquilidad no se dirían. En estas situaciones debemos reflexionar dándonos cuenta de como ambas partes en una discusión tienen responsabilidad sobre lo que están diciendo y haciendo, con el fin de llegar a una solución lo antes posible.

En resumen,  debemos darnos el crédito que merecemos por nuestros logros y dárselo a los que lo merezcan. También tenemos que aprender a reconocer nuestros fallos y aprender a pedir perdón cuando actuamos mal, ya que es el primero paso para corregir y mejorar como individuos.

En el proceso de responsabilizarnos de nuestros actos, debemos  entender que las conductas y los pensamientos están guiados por las emociones y estas guiadas por los antedichos en un ciclo que debemos analizar cada uno para poder controlar.

 

La primera tarea de este mes implica la reflexión y el uso de lápiz y papel. Consiste en hacer una lista de los logros alcanzados hasta el  momento en nuestra vida: amistades hechas, logros académicos y laborales, hobbies perfeccionados, experiencias vividas, aprendizajes alcanzadas, conocimientos, habilidades, etc para posteriormente analizar que virtudes nuestras permitieron que los consiguiéramos. Por ejemplo: alguien que sabe freir un huevo puede entender que para poder hacerlo tuvo que aprender primero sobre la cantidad de aceite que se necesita, el tipo de sartén, aprender a usar espumadera y conocer el punto con el que le gusta comerlo (con puntilla, con yema poco hecha….) etc.

La segunda tarea va relacionada con el crecimiento personal a través de la aceptación de errores de criterio que tuvimos el último mes. Por ejemplo, discusiones con otros y/o malas formas, críticas y malos gestos hacia otros o hacia nosotros mismos que debemos intentar corregir y eliminar de nuestros hábitos. De esta forma, si este mes nos criticámos por como ibamos vestidos o peinados un día, o por una decisión que tomó alguien de nuestro entorno, aceptemos que no son buenas formas e intentemos corregirlo con un gesto de la  misma intensidad pero dirección opuesta, como puede ser dedicarnos una buena palabra frente al espejo por ir bien peinados y vestidos y entreguemos  palabras cálidas de apoyo a los otros por una decisión que tomó alguien de nuestro entorno y/o demos gracias a alguien que hizo algo por nosotros. Porque todo buen acto tiene recompensa:

 

 

Links a las publicaciones anteriores de esta serie de propósitos:

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